Las mujeres como cuidadoras
 

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Las mujeres que proporcionan cuidado a largo plazo a personas con enfermedades crónicas muchas veces sufren consecuencias económicas graves durante mucho tiempo, incluyendo una reducción de los beneficios de Social Security, planes de pensión e ingresos asociados con la jubilación. Es común que los cuidadores familiares tengan que dejar sus trabajos en el mercado laboral y pierdan esos beneficios. Sin embargo, las cuidadoras femeninas muchas veces sienten estas consecuencias por duplicado, a causa de otros años que dedicaron al cuidado de sus hijos. Esto, junto al impacto económico que acompaña al papel de cuidar a un adulto a largo plazo, hace que las mujeres cuidadoras típicamente se enfrenten a una difícil situación financiera.
A partir de los resultados de una variedad de estudios de investigación, se estima que de un 59 a un 75 por ciento de todos los cuidadores familiares en los EE.UU. son mujeres, y es evidente que este papel de cuidar afecta a cada aspecto de la vida del cuidador, desde su nivel de ingresos hasta su salud física y emocional. A causa de que las mujeres suelen vivir durante más tiempo que sus esposos, las mujeres de edad avanzada frecuentemente descubren que les quedan pocos recursos económicos para dedicar a sus propias necesidades de asistencia y cuidado.

¿Quiénes Son los Cuidadores Familiares?

  •  El cuidador familiar típico es una mujer casada, de unos 46 años, que trabaja fuera de casa ganando un salario de unos $36,000 anualmente.
  •  Las mujeres típicamente pasan alrededor de 12 años fuera del mercado laboral, proporcionando cuidado a niños y luego a un pariente o amigo de edad avanzada.
  • A pesar de que los hombres también proporcionan asistencia, las cuidadoras dedican más horas a este papel, hasta un 50 por ciento más.
  • Un 33 por ciento de las cuidadoras que trabajan, se vieron obligadas a reducir la cantidad de horas dedicadas al trabajo para proporcionar cuidado a un ser querido con una enfermedad crónica; un 16 por ciento dejaron sus trabajos; y un 13 por ciento se jubilaron antes de lo inicialmente planeado.
  • Las mujeres que proporcionan cuidado a un esposo enfermo o descapacitado son hasta seis veces más susceptibles de experimentar síntomas de depresión o ansiedad, comparadas con las que no tienen la responsibilidad de proporcionar cuidado.
  • Un 25 por ciento de las cuidadoras femeninas dicen sufrir problemas físicos como resultado de sus actividades asociadas con el papel de cuidar.
  • Sin embargo, los desafíos asociados con el papel de cuidar también tienen su lado positivo: Muchas cuidadoras femeninas indican que tienen un sentimiento más fuerte de propósito para la vida, más autonomía y más madurez personal comparadas con mujeres que no proporcionan cuidado.

“El papel de los cuidadores familiares no puede ser infravalorado”, dijo Kathy Kelly, Directora Ejecutiva de La Alianza. “Cuando examinas la variedad de responsabilidades de las mujeres asociadas con el cuidado, el valor económico de este cuidado, y los enormes sacrificios personales que hacen los cuidadores, queda claro que hacen falta servicios sociales de apoyo, a nivel nacional, que ofrezcan asistencia substancial y durante bastante tiempo. Nuestro sistema de salud pública depende de la capacidad de los cuidadores para proporcionar cuidado a largo plazo y su disponibilidad para seguir haciéndolo.”

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