Depresión del cuidador: una crisis de salud silenciosa (Caregiver Depression: A Silent Health Crisis)

Printer-friendly version

Una de las crisis de salud silenciosas es la depresión del cuidador. Un informe conservador indica que el 20% de los cuidadores familiares sufre de depresión, el doble de la incidencia en la población general. De los que acuden a los Centros de recursos para cuidadores de California, casi el 60% muestran signos clínicos de depresión. Y los ex cuidadores no son ajenos a este problema una vez concluida su etapa de cuidado. Según un estudio reciente, el 41% de los ex cuidadores de un esposo(a) con la enfermedad de Alzheimer u otra forma de demencia experimentó una depresión de leve a grave por un período de hasta tres años después de la muerte del cónyuge. En general, las mujeres cuidadoras sufren más de depresión que los hombres.

El cuidado no provoca depresión ni tampoco todas las personas que ofrecen cuidado experimentarán los sentimientos negativos que acompañan a la depresión. Sin embargo, en su esfuerzo por brindar el mejor cuidado posible a un miembro de la familia o amigo, los cuidadores a menudo sacrifican sus propias necesidades tanto emocionales como físicas y las experiencias emocionales y físicas que se atraviesan al proporcionar cuidado pueden perjudicar incluso a las personas más resistentes. Los sentimientos resultantes de ira, ansiedad, tristeza, aislamiento y agotamiento, y la culpa por sentir estos sentimientos, puede ser una carga muy pesada.

Desafortunadamente, los sentimientos de depresión a menudo se ven como un signo de debilidad en lugar de que algo no está bien equilibrado. Comentarios del tipo “Bueno, deja de pensar en eso” o “Es solo tu imaginación” no son útiles y reflejan la creencia de que las preocupaciones por su salud mental no son reales. Ignorar o negar sus sentimientos no los hará desaparecer.

Las personas experimentan depresión de varias formas; el tipo y el grado de los síntomas varían según la persona y pueden modificarse con el tiempo. Si se tienen los siguientes síntomas por más de dos semanas consecutivas, es posible que la persona tenga depresión:

  • Cambio en los hábitos de alimentación que dan como resultado un aumento o reducción involuntaria del peso
  • Cambio en los patrones de sueño, ya sea dormir demasiado o no lo suficiente
  • Sentirse cansado todo el tiempo
  • Pérdida de interés en las personas y/o actividades que solían darle placer
  • Enojarse o ponerse nervioso fácilmente
  • Sentirse que nada de lo hace está bien
  • Pensamientos de muerte o suicidio o intentos de suicidio
  • Síntomas físicos constantes que no responden al tratamiento, tales como dolores de cabeza, trastornos digestivos y dolor crónico

La atención temprana de los síntomas de depresión puede ayudarle a prevenir el desarrollo de una depresión más seria con el correr del tiempo.

El National Institute of Mental Health (Instituo Nacional para la Salud Mental) ofrece las siguientes recomendaciones:

  • Fíjese metas realistas en vista de la depresión que padece y asuma una cantidad razonable de responsabilidades.
  • Divida las tareas grandes en pequeñas, establezca prioridades y haga lo que pueda cuando pueda.
  • Trate de estar con otras personas y de confiar en alguien; por lo general, es mucho mejor que estar solo y guardar secretos.
  • Participe en actividades que puedan hacerlo sentir mejor, tales como ejercicio leve, ir al cine o a un espectáculo deportivo o bien asistir a un evento religioso, social o comunitario.
  • No espere que su estado de ánimo cambie de repente sino de a poco. Sentirse bien toma tiempo.
  • Es aconsejable posponer decisiones importantes hasta que haya desaparecido la depresión. Antes de tomar una decisión significativa, tal como cambiar de trabajo, casarse o divorciarse, háblelo con otras personas que lo conozcan bien y puedan tener una visión más objetiva de su situación.
  • Es poco frecuente que una persona “salga de golpe” de una depresión. Pero pueden sentirse mejor día tras día.
  • Recuerde que los pensamientos positivos reemplazarán a los negativos que predominan en el estado depresivo. Los pensamientos negativos se reducirán a medida que la depresión responda al tratamiento.
  • Deje que sus familiares y amigos lo ayuden.

El tratamiento más frecuente para los síntomas de la depresión que han avanzado más allá de un estado leve es una medicación antidepresiva tal como Prozac o Zoloft, que proporciona un alivio relativamente rápido de los síntomas, junto con una psicoterapia continua, que ofrece nuevas estrategias para una vida más gratificante. Un profesional de salud mental tal como un psicólogo o un psiquiatra pueden evaluar su estado y decidir cuál es el tratamiento más adecuado para usted.

Los plazos de descansos para el cuidador, los comentarios positivos de otros, las afirmaciones positivas y las actividades recreativas pueden ser muy útiles en evitar la depresión. Busque clases y grupos de apoyo disponibles a través de organizaciones de apoyo para cuidadores que le ayudarán a aprender o practicar técnicas de solución de problemas eficaces y estrategias para enfrentar los problemas del cuidado de personas. Por su propia salud y la de las personas que lo rodean, tómese un poco de tiempo para usted.

La hoja de información de FCA El cuidado y la depresión (Depression and Caregiving) aborda este tema con mayor profundidad y está disponible en inglés y español en el sitio web de FCA.

 


Esta hoja de consejos fue preparada por Family Caregiver Alliance. ©2002 Family Caregiver Alliance. Reservados todos los derechos.

 

Date: 
Friday, April 12, 2019